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Carta a los socios

El 11 de noviembre pasado, la Asamblea General de la Asociación ARES de Reservistas Españoles renovó su Junta Directiva nacional, dentro de la cual me ha correspondido ser Presidente. Por este motivo, con el espíritu reservista que es el de ofrecimiento hasta donde se pueda, no la exigencia de nada, me animo a dirigirme a todos los socios.

Camarada: permíteme que te diga así, aunque no hayamos servido juntos y no nos conozcamos. Lo hago porque el pequeño paso al frente que hemos dado unos miles de españoles al ofrecernos a las Fuerzas Armadas, para lo poco o mucho que sirvamos, nos ha hecho conmilitones. Los Reservistas Voluntarios, junto con los Honoríficos y los de Especial Disponibilidad, encarnamos un gesto generoso del que me honro en participar.

Sabemos que el reservismo funciona bastante bien en casi todos los países de nuestro entorno y, salvo en Portugal, en todos es más fuerte. En España llevamos ya unos años y no acaba de despegar como muchos de nosotros quisiéramos. En lo básico, que no es lo único pero sí lo tangible, se nos activa muy poco, salvo a los de Sanidad y algún otro caso específico y parece que va cundiendo el desaliento. No pocos casos de bajas se han ido dando antes del tope de edad, o por el examen médico periódico, que ojalá respondiera a una exigencia real para el servicio. Sesenta se cayeron por no haber sido activados en tres años. No se repetirá, pero sí lo de muchos otros que se van en el silencio de la no renovación voluntaria. Algunos alegan problemas para la activación, mal defendida laboralmente, y que a veces parcheamos ajustándola a nuestras vacaciones. Pero el problema es la activación misma, algo que parece una lotería excepcional y no lo que debería ser, una propuesta de presencia anual en la unidad de cada uno. Por defecto, unos días de formación o incluso el refuerzo a algún evento, de todo lo cual hay ejemplos, pero excepcionales.

El ascenso requiere un mínimo de servicio que, si inicialmente parecía minúsculo, es posible que lo sea, pero para los más parece inalcanzable. No pocos se han desalentado a veces al incurrir en el humano error del agravio comparativo, sumado, también por la escasez de presupuesto, a las pocas plazas que se han ido convocando en los últimos años, que hace que vayamos a menos.

Hasta aquí lo negativo porque creo que no tenemos derecho a dejarnos ganar por el desaliento. Primero por la obviedad de que antes de establecerse en España la RV, no nos activaban a ninguno, y no pasaba nada. Segundo porque el orgullo legítimo debe permanecer a salvo; el reservista cumple ofreciéndose con sinceridad. Luego, cada ejército le toma o no, según juzgue, pero el mérito personal está en lo primero, siendo lo segundo una confluencia de fechas, circunstancias personales y suerte, que remata la discreción de la superioridad. Si otros logran servir más, “chapeau” y veto a la envidia.

Por otra parte, la RV nos ha dado algunas satisfacciones íntimas, no lo niegues. En la formación hemos coincidido con gente estupenda, mandos y conmilitones, como reservistas y como profesionales de todos los campos. Hemos supuesto un refuerzo nada despreciable en el ámbito civil a la cultura de defensa, a través de las asociaciones y/o en torno a las delegaciones de Defensa. Ayudamos en lo que podemos. Si no has participado aún, te propongo que lo hagas. Represento a una, la mayor, pero seguro que otras compartirán esta actitud.

En cuanto al servicio reglado, la suerte de cada uno es muy diversa. Pero formamos parte de una cantera ya probada que sabemos nada despreciable. Y lo saben los superiores. Tocamos fondo cuantitativo este año. Como no hay mal que por bien no venga, vamos a crecer el próximo, pero no es el número, como tantas veces nos enseña la historia, el que decide la suerte. Simplemente, vamos a poner de nuestra parte, lo que podamos.Decíamos que reservismo es ofrecimiento, no reivindicación. Lo hacemos hacia la sociedad española, el ministerio de Defensa, a todos sus cuerpos, y también lo hace la asociación ARES al colectivo reservista que es su razón de ser.

Esperamos, si no hay nuevos sustos presupuestarios, que el 2018 vaya un poco a mejor. Pero, sea lo que sea, en un momento en el que ha cobrado fuerza el terrorismo yihadista y el separatismo regional, no nos vamos a arrugar, nos toque o no servicio.

Participa en lo que puedas y, lo fundamental, no te rindas. Si lo haces, el desaliento te habrá vencido. Si aguantas, habrás cumplido con tu parte. El resto, quedará a cargo del otro lado del tejado; no es nuestra responsabilidad. La nuestra consiste en seguir con el tractor, la tiza, el teclado o el fonendo, y cuando nos llamen, poder contestar con voz potente: ¡PRESENTE!.

Un fuerte abrazo y a tu disposición.

Francisco Díaz de Otazu Güerri
Presidente

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