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Defensa Personal en Asturias

Verónica Sánchez Moreno

Los socios de ARES en el Principado realizan de forma periódica sesiones en las que aprenden técnicas para defenderse en las más variadas circunstancias

En el Palacio de Deportes de Oviedo la delegación de ARES en Asturias viene realizando, desde hace dos años, sesiones de Defensa Personal. Éstas, que tienen una duración de tres horas, son impartidas por el teniente (RV) Constantino Muñiz Silva, maestro en Defensa Personal, Policial y Militar, maestro Kobudo, monitor de Lucha Sambo y miembro de la Comisión Técnica del Departamento de Defensa Personal de la Federación Asturiana de Lucha. Muñiz es vocal de la Sección Deportiva de la Junta Directiva de ARES Asturias y, cuando ha sido activado, también ha impartido esta actividad en el Mando de Operaciones Especiales.

Este sábado 13 de febrero, gracias a la colaboración del ayuntamiento de Oviedo que cede las instalaciones del Palacio de los Deportes de forma gratuita, se celebrará la XI sesión, en cuya difusión colabora también la Delegación de Defensa en el Principado. “Es una actividad plenamente consolidada”, señala Benigno A. Maújo, delegado de ARES en Asturias, “el objetivo para este año es que tenga una periodicidad mensual, salvo los meses de julio y agosto”.

La metodología de las sesiones es práctica y demostrativa, donde los participantes pueden plantear a su vez reacciones ante situaciones concretas. El método se basa en un compendio de artes marciales implementadas en las Fuerzas Armadas y recogidas en el manual de combate cuerpo a cuerpo e intervención no letal MI4-906.

“Se ha conseguido un grupo compacto, con una media de 12 participantes por sesión, la mitad de ellos mujeres, con muy buena relación entre todos y donde son mayoría los reservistas que traen a familiares y amigos”,  afirma Maújo. “Es una actividad muy demandada y aceptada por el grupo”.

El objetivo de estas sesiones de Defensa Personal no es solo fomentar la cohesión del colectivo reservista, mejorar la condición física, así como las capacidades militares, sino que además se llevan a cabo técnicas de aplicación en la vida civil ordinaria. De este modo, los asistentes, para los que dicha actividad tiene un coste de 10€ para los socios de ARES y 15€ para los no socios, trabajan reacciones de defensa ante un ataque (con mano abierta, arma blanca o de fuego) en la calle, en un bar, un autobús o un cajero automático, por ejemplo. Se aprende a hacer frente a una agresión a través del empleo de las extremidades, patadas y el conocimiento de los puntos de dolor del contrario y principales luxaciones, pudiéndose defender con un simple periódico enrollado, un paraguas o un bolso de mano. Repitiendo las sesiones se busca que los movimientos se automaticen, para que la respuesta sea eficaz e inmediata, sin tener que pensarla. Una iniciativa necesaria y útil, tanto para militares como para civiles.

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