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El presidente de ARES anima los nuevos reservistas: “la vida es milicia y pese a todo, merece la pena”

Francisco Díaz de Otazu Güerri, compagina dos mundos muy diferentes. Como civil desempeña sus labor docente en un Instituto, mientras que como reservista voluntario, su cargo es el de Teniente de Infantería de Marina con destino en la Escuela Naval Militar y desde el mes de noviembre también es el nuevo presidente de la Asociación de Reservistas Españoles (ARES).

Pregunta. ¿Cómo ha recibido su nombramiento como presidente de ARES ?

Respuesta. Aunque he estado implicado en el reservismo desde el principio, me sorprendió que mis compañeros me sugirieran y me enteré de ello a través del delegado de la asociación en Asturias, Benigno Maujo, que ha trabajado con tanta entrega y eficacia que no me he atrevido a rechazar el cargo.

P. De ahora en adelante ¿cuál es la hoja de ruta que tiene programada y cuáles son los principales puntos que le gustaría modificar respecto a la asociación?

R. En la reciente carta a los socios, decía que la asociación no pretende ser una especie de parasindicato reivindicativo, si no un canal de ofrecimiento. Pero puestos a señalar, dado que la demanda está implícita en nuestro ofrecimiento, quizá la más difícil sea la más imperiosa: que las activaciones alcancen al mayor número de reservistas posible. Que las unidades se acuerden de los que tienen asignados, aunque no sean de sanidad o alguna otra especialidad muy concreta.  

Además, creo que gracias a la directiva precedente veremos reingresar a todos los que se cayeron contra su voluntad por razón de no haber sido activados en seis o más años.

También reclamamos más formación, presencial y a distancia, y un organismo central en el Ministerio que se ocupe de los reservistas. Gestos simbólicos de integración como la renovación de uniforme, al menos poder comprarlo antes de la activación, el acceso a residencias…

Por otro lado, más lejana, pero no por ello menos importante, es la protección laboral y el apoyo social que tienen nuestros compañeros en los países aliados.

P. ARES es la asociación de reservistas más importante de España. Además, ahora gracias a algunos de los socios también tienen presencia internacional. ¿Tiene pensado llevar a ARES más allá de nuestras fronteras nacionales?

R. Bueno, no seré yo quien la lleve, si no la realidad de su labor y tamaño relativo. La participación de los reservistas debe crecer, y eso me importa más que si acudimos a la Alianza Atlántica (OTAN) inflando esa realidad.

La asistencia a competiciones deportivas interaliadas, cursos de idiomas, etc., debiera crecer. La participación en esos organismos ha de normalizarse con naturalidad.

P. Se han convocado nuevas plazas (100) este mes para nuevos reservistas. ¿Por qué alguien, desde tu punto de vista, tendría que hacerse reservista?

R. Hay que reconocer primero que con tan escasas plazas, y lo competidas que están, hay que ser casi un ‘superman’ para ganarlas. Dicho lo cual, todos los que se presentan al proceso, están haciendo un gesto de disposición personal y moral de gran valor en sí mismo. Si además por suerte se saca una plaza, le espera la oportunidad de materializar ese ofrecimiento, probablemente por debajo de su voluntad, y formar parte de los ejércitos de España, que serán austeros en recursos económicos y humanos, pero son los nuestros. Ayudará con su granito de arena desde cualquier profesión. Habrá alguna decepción y alguna satisfacción seguro, como todo en la vida. Y la vida es milicia. Que nos pregunte a los que estamos; pese a todo, merece la pena.

P. ¿Cómo describirías vuestra función y rol dentro de la sociedad?

R. La función del reservista, además de la natural del servicio concreto que le pueda corresponder en filas, es ser, en frase de Churchill “doblemente ciudadano”. Un canal y puente que, normaliza la elasticidad de las necesidades de los ejércitos, -sin que por ello pretenda suplir a los que han hecho de toda su vida profesional las armas, ni tampoco a la movilización amplia de jóvenes para casos de emergencia-, y que todas las potencias aliadas están reforzando.

Somos a la vez civiles y militares y ojalá fuésemos muchos más: de todos los ambientes sociales profesionales, de todas las regiones. Comparados con porcentajes franceses o anglosajones:  raro  es el centro docente, logístico, la naviera, aeropuerto, el ayuntamiento, parlamento, medio de comunicación etc., en el que no hay un reservista voluntario con un mínimo conocimiento de los ejércitos y con conciencia de defensa para hacerla presente.

P. Estáis creciendo. ¿Esperáis obtener un mayor apoyo de las instituciones oficiales?

R. Sí doblemente. Aunque el universo al que nos dirigimos; RVs, RHs -los que lo han sido-, RVHs,  -los procedentes del SMO-, REDs -exprofesionales que dejan las filas a los 45 años-no es por desgracia del tamaño que sería recomendable para España. La asociación está ahora mismo creciendo pese al bache que ha supuesto la crisis, que por razones presupuestarias ha ocasionado bajas por desaliento. Se ha detenido y ahora toca avanzar.

Algunas actividades pueden ser de interés social, cultural o deportivo a niveles regionales, pero fundamentalmente, nuestro compromiso es con el Ministerio de Defensa, sus organismos y cuerpos. El ejemplo de la colaboración con la Delegación de Defensa de la que estoy honrado de pertenecer puede ser indicativo de lo fructífero en ambos sentidos de ese apoyo.

P. El mundo está cambiando y la formación es clave en el ámbito militar. ¿Qué puede aportar un reservista a las FAS? ¿Estamos necesitados de frescura y formación?

R. El mundo cambia siempre, no pocas veces a remolque técnico o cultural de lo militar, desde el bronce a Internet. Los Reservistas pueden dar mucho, de tantos modos como profesiones hay, y tan intensamente como se nos pida y pruebe. Los profesionales que hayan servido en el extranjero podrán saber que un alto porcentaje de combatientes y su apoyo aliados eran reservistas. Los ejércitos necesitan hombres y mujeres de todo tipo  y especialidad, pero para recibir, deben dar formación proporcional, realista tanto en presencia como online. Actualizar, seleccionar, hacer sentir partícipe…es una dinámica bidireccional. 

P. Finalmente, desde tu experiencia personal: ¿Qué es lo más gratificante de ser reservista?

R. Poder servir y encarnar. Antes de ser profesor, trabajé en banca en Galicia. Recuerdo pasar por Marín y ver la Escuela Naval Militar. Me gusta la historia militar. No podía imaginar entonces que “pasado de edad” me habrían de admitir en sus filas blancas, ante su Bandera…momentos por los que hubiese pagado, en vez de cobrar.

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